El Rey León | Un espectáculo visual con un solo error (Crítica)


Moisés Fernández
Moisés Fernández

La versión “live-action” del Rey León se estrenó hace un par de semanas, y hay muchas opiniones encontradas sobre si realmente vale la pena verla. Por un lado, es un hermoso tributo a un clásico indispensable de Disney, pero, por otro lado, también es cierto que le falta… algo.

El Rey León no se equivoca con cambios en el guión, modificaciones de historia, ni ninguno de los errores que podrían haber cometido otros live-action (aunque en el caso de Aladdín, el cambio fue bienvenido). El error de El Rey León, es que es demasiado realista.

El CGI empleado para darle vida a personajes que te harán cuestionar seriamente si son animales de verdad, es algo digno de ver y de ganar todos los premios técnicos que se merecen. Se nota el esfuerzo y la pasión que le invirtió Disney a la película. No obstante, al momento en que estos leones, hienas y demás comienzan a hablar, hay una cierta desconexión que es imposible de ignorar.

¿Malos actores de voz?

Simba bebé

Creemos que el problema no es el trabajo de voz, ni mucho menos, ya que los actores hicieron un trabajo ejemplar – excepto, quizás, Beyoncé, que no concordaba muy bien con su papel – y el elenco que escogieron son personas experimentadas en el arte de prestar sus voces a personajes animados.

De hecho, aplaudiremos eternamente que la vida le haya permitido a James Earl-Jones volver a interpretar a Mufasa, porque ese papel existe para una voz como la de él. Sin duda, el problema no son los actores, sino la falta de alma de los animales realistas al momento de concordar con el discurso que se les da en el diálogo.

Al momento de animar a los animales, darles un poco más de expresión, más movimiento a las cejas y más elasticidad a los ojos y a sus movimientos faciales, podía haber sido la apuesta segura para que la película fuera un éxito tanto con audiencias como críticos. Pero se apostó por el realismo, y eso fue lo que se obtuvo.

"¡Si no te gustó, ve la animada!".

Simba roar

Sin embargo, nunca faltará aquél que comente que si no gusta el tema de la animación híper-realista, volvamos a ver la animada, y, de hecho, lo haríamos con gusto. Pero tenemos la firme convicción de que esa no es la solución. En muchas críticas se ha mencionado justamente lo mismo que estamos comentando nosotros: El hecho de que la película sea un espectáculo visual que te roba el aliento, no quita la desconexión que se siente el ver a un león que parece sacado de un documental de National Geographic hablando sobre su lugar en el mundo.

El problema en sí no es que el león hable, el problema es que su rostro no parece “preparado” para hablar. No hay movimiento de cejas, no hay conexión entre los ojos y lo que se dice, no hay expresión de agrado, dolor, desdén, rabia. Y no es porque no se haya podido agregar ese detalle, sino porque al momento de querer respetar el híper-realismo, se perdió el tema del diálogo y la conexión entre el rostro en el camino.

¿Recuerdan esas películas de los años 90 donde le daban comida a los animales para generarles movimiento en los labios y así parecer que hablaban? Exactamente esa fue la sensación que sentimos cuando vimos la película por primera vez, que esos leones no deberían estar hablando, pero igual se veían lindos haciéndolo. Particularmente la película perdió mucha fuerza cuando Simba dejó de ser niño, porque creo que todos podemos ignorar la falta de expresión en un animal tan adorable como una cría de león en sus años más peludos, pero no podemos hacerlo ya cuando es un adulto joven. Y aclaramos, nuevamente, que Donald Glover hizo un trabajo excepcional, pero que a Simba adulto le faltara expresión no tenía nada que ver con él.

No todo es malo

Timon Pumba

Por supuesto, la película tiene miles de cualidades redimibles. Primeramente, como ha sido siempre, Timón y Pumba son lo mejor del largometraje. Timón, sobre todo, no sufre de tanta falta de expresión como los demás personajes, ya que los suricatos tienen facciones más caricaturescas, y Pumba, a pesar de su realismo, sigue siendo tan encantador como siempre. Zazú, interpretado magistralmente por John Oliver, también da la talla, y Chiwetel Eijofor prestó una sobriedad muy necesaria a un Scar cuyas facciones no fueron suficientes para evocar todo lo que decía, pero su imagen de un león desnutrido y sin melena concuerda muy bien con la interpretación.

Además, la banda sonora sigue siendo increíble, las canciones originales con versiones revitalizadas y un poco más modernas, incluyendo el tema original que interpreta Beyoncé, "Spirit". Incluso aquellos actores que no tienen historia como cantantes dan lo mejor de sí para interpretar clásicos como “Hakuna Matata”, donde suelen brillar Timón y Pumba, interpretados por Seth Rogen y Billy Eichner, respectivamente. Debemos destacar que la reinterpretación de “The Lion Sleeps Tonight” es simplemente fantástica, sin duda una de las mejores escenas de la película.

Esta nueva versión de El Rey León sigue provocando un abanico de emociones, si no es por el diálogo calcado de la original, es por la nostalgia y calidez que nos provoca poder ver un clásico tan especial y querido para todos en una versión tan hermosa y mejorada. Sin duda, sigue valiendo la pena al momento de verla en el cine, pero ya podemos entender un poco todas las críticas negativas que recibió desde el principio.

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Moisés Fernández
Moisés Fernández
Licenciado en Comunicación Social, traductor audiovisual para Netflix, tecladista de una banda de covers y fanático de la cultura del anime.